El comienzo de todo es la oración del cristiano

La Señal de la Cruz: 

 

Para hacer la señal de la cruz debemos juntar los tres primeros dedos de la mano derecha (pulgar, índice y medio) y los otros dos (anular y meñique), se doblan hacia la palma.

Los tres primeros dedos nos demuestran nuestra fe en la Santísima Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

 

Los dos dedos doblados, significan que el Hijo de Dios bajó a la tierra siendo Dios y se hizo hombre, demostrándonos sus dos naturalezas, la divina y la humana.

Al iniciar la señal de la cruz ponemos los tres dedos juntos en: la frente, para santificar nuestra mente; en el pecho para santificar nuestros sentimientos interiores; al hombro derecho y después al izquierdo, para santificar nuestras fuerzas corporales.

 

La señal de la cruz nos da fuerza para rechazar y vencer el mal. Tenemos que hacerlo correctamente, sin apuro, respetuosamente y conscientemente del acto que significa el persignarse.

En caso contrario estamos demostrando: falta de interés y negligencia al hacerlo, de esta manera sólo estamos logrando que los diablos se alegren por nuestra irreverencia.

Debemos persignarnos: al iniciar, durante y al final de una oración; al reverenciar los iconos; al entrar y salir de la Iglesia; al besar la vivificante Cruz; también hay que hacerlo en los momentos críticos de nuestras vidas, en alegrías y pena, en dolor y congoja; antes y después de las comidas.

Cuando nos persignamos debemos hacerlo repitiendo mentalmente: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén."

 

Así demostramos nuestra fe en la Santísima Trinidad. En nuestro deseo de vivir y trabajar para la gloria de Dios. La palabra Amén significa: "De verdad" o "Así sea."

El Libro de las Horas

En él se encuentran los oficios y plegarias utilizadas diariamente por la Iglesia, y son Oficios de: Medianoche, Diario, Sábado y Dominical; Maitines: Prima (1ª hora), Tercia (3ª hora), Sexta (6ª hora); Típica Nona (Novena Hora); Vísperas, Completas: Mayores y Menores.

Oficio de Media Noche: Es un Oficio destinado a cumplirse a medianoche. Este oficio llama a los fieles a estar siempre preparados para el Gran Juicio Final.

Maitines: Oficio que se realiza en la mañana en agradecimiento a Dios por la pasada noche y pedir su Misericordia para el día venidero. (Fue listo el Redentor a sufrir por nuestra salvación.)

Prima: 1ª hora después de la salida del sol (alrededor 6 de la mañana). Fue llevado N.S. J.C. al Pretorio).

Tercia: 3ª hora después de la salida del sol (8 de la mañana), recuerda el descenso del Espíritu Santo en los Apóstoles.

Sexta Hora: 6ª hora después de la salida del sol (11 de la mañana), recuerda la crucifixión de N.S.J.C.

Típica: Plegarias leídas cuando no se oficia la Divina Liturgia.

Nona: 9ª hora después de la salida del sol (2 de la tarde), recuerda la Pasión de N.S.J.C.

Vísperas: Oficio realizado al final del día (oficio de la tarde) en el que agradecemos a Dios por el día pasado.

Completas Mayores y Menores: Serie de oraciones en las que pedimos al Señor perdón por nuestros pecados, así como también por el descanso del alma y cuerpo para el sueño venidero, las Mayores se cantan en las fiestas principales, diariamente de lunes a viernes en cuaresma; las Menores todos los días.

A- Oraciones matutinas

Para pasar todo el día completamente santo, en paz y sin pecado, el único medio para esto es la oración más sincera y ferviente en la mañana después de levantarse del sueño. Llevará a Cristo al corazón con el Padre y el Espíritu Santo y así dará fuerza y fuerza al alma contra los ataques del mal; solo necesitas conservar tu corazón.


(Santo Justo Juan de Kronstadt)