“El que ha aceptado su cruz, habiéndose rechazado a sí mismo, se ha reconciliado consigo mismo, con sus circunstancias, con su posición, externa e interna, solo puede seguir a Cristo de manera razonable y correcta”

 

¿Qué significa seguir a Cristo?

 

Significa: estudiar el Evangelio, tener el Evangelio como el único líder de la actividad de la mente, la actividad del corazón, la actividad del cuerpo. 

 

Significa: tomar prestada su forma de pensar del Evangelio, establecer los sentimientos de su corazón en el Evangelio y servir como la expresión del Evangelio con todas las acciones, todos los movimientos, secretos y obvios. 

Podemos repetir tal sucesión a Cristo, solo el que, habiendo evitado la seducción por “la humildad de la sabiduría que había escogido para sí mismo ” (Col. 2, 18), quería encontrar verdadera humildad donde descansaba, en obediencia y sumisión a Dios. 

Habiendo entrado en obediencia a Dios, en obediencia, combinado con una abnegación total, tomó su cruz, reconoció y confesó esta cruz como propia.
 

Amados hermanos! Al dar hoy, de acuerdo con la ordenanza de la santa Iglesia, la adoración de la Cruz honesta del Señor con nuestros cuerpos, le daremos la adoración y el espíritu. 

La cruz de Cristo - un instrumento de la victoria y la bandera de la gloria de Cristo - confesando cada uno con su cruz: ¡Acuérdate de mí, Señor, en tu reino!

San Ignacio (Brianchaninov).

 

Les invitamos a cantar los Himnos a la Santa Cruz:

 

Por un madero, la serpiente dañina había cerrado al Edén antiguamente; Pero el Madero de la Cruz lo había abierto, para todos aquellos que desean ser purificados por medio del ayuno y las làgrimas. Al contemplarla, pues, puesta delante de nosotros; Venid, Oh fieles, inclinémonos ante Ella, exclamando: “¡Abre, Oh Cruz, las puertas de los cielos, a los que Te anhelan!”  (Del Servicio de las Vìsperas)

 

Siendo liberados, por el Madero de la Cruz, de las sentencias del juicio; ¡Venid, fieles, glorifiquemos a Cristo Quien fue clavado en Ella! (Del Servcio de las Vísperas)

 

Tropario de la Fiesta: Salva, Señor, a Tu pueblo y bendice a Tu heredad, concediendo a los Cristianos Ortodoxos*, la victoria sobre los enemigos y protege, por Tu Cruz, a Tu comunidad. 

 

¡Oh Cruz del Señor! Bien anhelada por el mundo, Brilla con los esplendorosos relámpagos de Tu Gracia en los corazones de aquellos que Te veneran y Te abrazan con amor divino. Oh Tú, Que por Ti se disipó la tristeza de las lágrimas, nos salvamos de las trampas de la Muerte y nos trasladamos hacia la felicidad inmarcesible. Manifiesta a nosotros el esplendor de Tu belleza, otorgando las recompensas de la abstinencia a Tus siervos, que con fe suplican por Tu rica ayuda y la gran misericordia. ( De las Grandes Vìsperas)

 

Viéndote colgado desnudo sobre la Cruz, Oh Hacedor y Creador de todos; Toda la creación se atemorizó y lloró amargamente; Mas el sol escondió su luz, la tierra se estremeció, las rocas se partieron, el velo del templo se rasgó, los muertos se levantaron de los sepulcros y los poderes angelicales se pasmaron diciendo: “¡Qué maravilla es que el Juez es juzgado y padece, voluntariamente, la Pasión por la salvación de mundo y por la renovación de Su Creación!”.(Del Servicio Matutino)

 

De madrugada, nos apresuramos a Ti, alabándote, ¡Oh Salvador del mundo! Porque, hemos encontrado la seguridad en Tu Cruz, por la que has renovado al género humano y nos has guiado hacia la luz que no tiene ocaso. (Oda Quinta)

 

Sinaxarion del Tercer Domingo de Cuaresma:

En este día que es el tercer domingo del ayuno, celebramos la Prosternación ante la Honorable Vivificadora Cruz.

¡Que todo el universo ofrece la prosternación a Tu Cruz!

 

Por medio de la cual aprendí a Postrarme ante Ti, Oh Verbo Adorado.

¡Oh Cristo Dios guárdanos, por Su Poder, de los daños del maligno y haznos dignos de atravesar a salvo el campo de la Cuaresma y de prosternar ante Tu Pasión Divina y Tu Resurrección Vivificadora; Y ten piedad de nosotros, Oh Bondadoso, porque eres el Único Amante de la humanidad!

 

Regocijémonos con melodías y engrandezcamos, con alabanzas, la Cruz Preciosa, abrazándola y exclamándole: “Santifica, por Tu Poder, Oh Cruz Honorabilísima a nuestras almas y cuerpos, y guárdanos salvos de los diversos daños de los adversarios, a nosotros que con buena alabanza nos prosternamos ante Ti.” (Del ServicioMatutino)

Parroquia "Santìsima Trinidad" de Oberà -Misiones

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